
.....Y el tiempo aquel,
fútil e imperecedero,
aquel que vio el ocaso de mis huellas,
y la reincidencia de muchas similares vivencias,
y el tiempo aquel,
que transcurre,
que viene y que va,
que me hace pensar,
que acontece impredecible
y me arrebata lo más preciado
me corroe y me cautiva.
Inevitable paso de mi inminente fin
serán las huellas,
que ni con certeza sabré que serán . . .
El tiempo sigue ahí
no se jactó de mi conciencia
y no permitió permitirme.
Con el andar de estos instantes
solo concebí la idea de una cosa
solo el tiempo existe,
es un minuto que va y que no vuelve más
pero fue un minuto
un minuto que se eternizó
un simple instante en que vi, viví y sentí.
Sólo el tiempo dará la razón ...



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