
En mi breve paso por este mundo,
he querido apartar lamentos y preocupaciones,
poder suprimir el pasado y el trámite de los inciertos recorridos.
Sin un hecho esencial,
solo nos permitimos vivir por vivir;
cuando aprender a dejar la incertidumbre por el mañana,
lo hecho, hecho está,
no llames ni incites al pasado,
solo vuelve a nacer hoy.
no llames ni incites al pasado,
solo vuelve a nacer hoy.
Era un letargo,
era una lejanía,
el sentir que vivía;
era una lejanía,
el sentir que vivía;
allá a lo lejos solo divisaba soledad e incomprensión.
Siempre lo he tenido todo,
nunca fui el que soy, ni el que vieron,
¿qué hay de mi si hoy fuera el ayer?
¿qué hay de mi si hoy fuera el ayer?
que yo sea el que fui o lo que soy lo haya sido,
solo sé que de nuestras vivencias se ha constituido lo que somos y hemos llegado a ser.
Me siento en deuda con la vida que tengo
y con quienes me han ayudado e inspirado a forjarla y construirla,
creo que en la última parte de lo que he vivido, me he centrado
en atender a considerar los aspectos negativos por los que he pasado:
y a no saber valorar todo el tiempo que pasa y que he estado bien.
Todo lo que surge de la sombra de la duda me ha empequeñecido,
me hace sucumbir ante la más mínima expresión de pesar corporal;
solo incremento la inseguridad y la poca fe hacia mí y la vida,
no insto a un mejor proceder.
Siempre tengo el consuelo y la perseverancia de seguir y de levantar
a pesar de caer una y otra vez.
a pesar de caer una y otra vez.



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